Follow by Email

martes, 10 de diciembre de 2013

En estas fiestas los esperamos en nuestra sucursal Paidos del Fondo Av. Santa Fe (esquina Rodríguez Peña) con exhibiciones especiales y recomendaciones!

 Horarios: Lunes a Viernes de 9:30 a 20:00 hs
Sábados de 10:00 a 14:00 y de 16:00 a 20:00 hs. 




lunes, 23 de septiembre de 2013

DSM-5 DIAGNOSTIC AND STATISTICAL MANUAL OF MENTAL DISORDERS. Fifth Edition 
(ÚNICA EDICIÓN EN INGLÉS)




DISPONIBLE A LA VENTA EN LIBRERÍA PAIDÓS: http://bit.ly/162U5Kd

This new edition of Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM-5™), used by clinicians and researchers to diagnose and classify mental disorders, is the product of more than 10 years of effort by hundreds of international experts in all aspects of mental health. Their dedication and hard work have yielded an authoritative volume that defines and classifies mental disorders in order to improve diagnoses, treatment, and research. The criteria are concise and explicit, intended to facilitate an objective assessment of symptom presentations in a variety of clinical settings—inpatient, outpatient, partial hospital, consultation-liaison, clinical, private practice, and primary care. New features and enhancements make DSM-5™ easier to use across all settings: 
*The chapter organization reflects a lifespan approach, with disorders typically diagnosed in childhood (such as neurodevelopmental disorders) at the beginning of the manual, and those more typical of older adults (such as neurocognitive disorders) placed at the end. Also included are age-related factors specific to diagnosis. 
*The latest findings in neuroimaging and genetics have been integrated into each disorder along with gender and cultural considerations. 
*The revised organizational structure recognizes symptoms that span multiple diagnostic categories, providing new clinical insight in diagnosis. *Specific criteria have been streamlined, consolidated, or clarified to be consistent with clinical practice (including the consolidation of autism disorder, Asperger’s syndrome, and pervasive developmental disorder into autism spectrum disorder; the streamlined classification of bipolar and depressive disorders; the restructuring of substance use disorders for consistency and clarity; and the enhanced specificity for major and mild neurocognitive disorders). 
*Dimensional assessments for research and validation of clinical results have been provided. *Both ICD-9-CM and ICD-10-CM codes are included for each disorder, and the organizational structure is consistent with the new ICD-11 in development. 

The Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, Fifth Edition, is the most comprehensive, current, and critical resource for clinical practice available to today's mental health clinicians and researchers of all orientations. The information contained in the manual is also valuable to other physicians and health professionals, including psychologists, counselors, nurses, and occupational and rehabilitation therapists, as well as social workers and forensic and legal specialists. http://bit.ly/1gbhLlc 

On this page you will find links to articles in Psychiatric News, fact sheets, and videos that explain the new organization and features of the DSM-5 and the diagnostic differences between DSM-IV-TR and DSM-5:http://bit.ly/1esGS7s


lunes, 9 de septiembre de 2013



   Promoción Novedades Educativas - 25 años
 



                                               MÁS INFORMACIÓN  : http://bit.ly/1awvcz3

miércoles, 31 de julio de 2013

Agosto en Librería Paidós


(Promoción válida sólo para el local de Av. Las heras 3741 Loc. nº 31)


martes, 2 de julio de 2013

Eterna Cadencia Editora en Librería Paidós del Fondo

      

                                          
                                 

jueves, 27 de junio de 2013

viernes, 17 de mayo de 2013

viernes, 19 de abril de 2013


ESTAR DISPONIBLE

 

La “atención flotante” que Freud prescribe a los psicoanalistas es –para el autor de este texto– manifestación de un valor que se llama disponibilidad y que “no se ha desarrollado porque alteraría demasiado el edificio occidental del dominio de sí”. En China, en cambio, “la disponibilidad está en el principio del comportamiento del Sabio”, ya que “la capacidad de conocimiento tiene como condición el vaciamiento de la mente: conocer no es hacerse una idea de algo, sino volverse disponible a algo”.

“Disponibilidad” es una noción que permanece subdesarrollada en el pensamiento europeo: se la refiere a los bienes, posesiones y funciones, pero casi no tiene consistencia del lado de la persona o del sujeto. A lo sumo, es un término del escritor André Gide: “Toda novedad debe encontrarnos siempre enteramente disponibles”. Dado que no pertenece al orden de la moral ni tampoco al de la psicología, no es prescriptiva (o, si lo es, no podríamos precisar de qué) ni tampoco explicativa, por lo tanto no puede pensarse ni como virtud ni como facultad, que son los dos grandes pilares sobre los cuales hemos erigido nuestra concepción de la persona en Europa. La noción de disponibilidad queda en el estadio de la vaga exhortación, o se vierte en el subjetivismo y su emoción fácil, el mismo que mancha también la frase gideana. En suma, no ha ingresado en una construcción efectiva de nuestra interioridad. La posibilidad de que, a partir de ella, se elabore una categoría completa, ética y cognitiva a la vez, nunca se desarrolló.

¿Por qué ese subdesarrollo? ¿No será que, para promover la disponibilidad como categoría a la vez ética y cognitiva, haría falta que saliéramos del viejo tándem de la moral y la psicología, de las virtudes y facultades, y modificáramos profundamente la concepción misma de nuestro ethos? (N. de la R.: Este término suele referirse al conjunto de rasgos y modos de comportamiento que conforman el carácter o la identidad de una persona o una comunidad.) Porque, discretamente, sin estridencias, deslizada incidentalmente entre nuestras frases, esa noción no deja de entablar una revolución. Socava el andamiaje en función del cual nos representamos: el sujeto pasa a concebirse ya no como pleno, sino como hueco. Para el sujeto se trata, nada menos, que de renunciar a su iniciativa de “sujeto”: un sujeto que presume y proyecta, elige, decide, se fija fines y se procura los medios. Si renuncia momentáneamente a ese poder de dominio, a lo cual lo invita la disponibilidad, entonces teme que la iniciativa de la que se vale no tenga límites y se vuelva intempestiva; que le cierre el paso a la “oportunidad”, lo bloquee en una conversación estéril consigo mismo y ya no lo deje acceder a nada. Pero, ¿acceder a qué? Justamente, no sabe “a qué”. Si el sujeto renuncia a su propia herencia, si desconfía de su propiedad, es porque presiente que el privilegio que se confiere a sí mismo, atándolo a sí mismo, lo encierra dentro de límites que ni siquiera puede sospechar.

Que es preciso abstenerse de privilegiar nada, presumir o proyectar nada; que por lo tanto es preciso mantener en pie de igualdad todo lo que se escucha para no dejar pasar el menor indicio que pondría sobre la pista, por más incongruente (inesperado) que parezca; que por consiguiente es preciso mantener la atención difusa y no focalizada, es decir, no regida por alguna intencionalidad, éste constituye el primer consejo que Freud le dirige al psicoanalistas (“Consejos al médico sobre el tratamiento psicoanalítico”, 1912). En el fondo, es el único que hay que observar. Porque todos los demás, de cerca o de lejos, conducen a él. La noción de “disponibilidad” no aparece allí, pero me parece que la reflexión de Freud gira alrededor de ella, e incluso diría que es aquello que aporta como su verdad.

Freud llega a ese punto por un interés estratégico, puesto que se trata de abrir una primera brecha en el sistema de defensa del paciente. No obstante, esa concepción de una captación que se realiza por desprendimiento alteraría demasiado todo el edificio occidental del dominio de sí como para ser abordada por él más explícitamente. Y Freud se interna en ese camino con extrema prudencia, en puntas de pie. Expone una fórmula que retomará varias veces: “atención flotante” o, traduzcamos del alemán con más precisión, “sobrevolando en igual suspenso”. La fórmula es paradójica: “atención” pero “flotante”: la mente se dirige hacia, se tiende hacia, pero sin nada en particular a lo cual estaría atenta. Se concentra (atención), pero sobre todo a la vez (dispersión). Que Freud no pueda expresar sino en una fórmula que roza la contradicción la primera regla práctica del psicoanalista ya deja ver bastante bien hasta qué punto ésta socava nuestro credo teórico, que realza las facultades (del conocimiento) y su capacidad de “control”.

¿Qué sería una atención que, sin embargo, se abstiene a su vez de concentrarse? O bien, ¿qué es una atención, pero que no se deja conducir por su intencionalidad? Al mismo tiempo que está atenta, desconfía del objeto de su atención. Porque desconfía sobre todo de aquello que, en lo que dice el analizante, le interesaría de entrada y la acapararía y, por ello, la haría pasar de largo; desconfía de aquello que le hablaría al oído al psicoanalista (en el sentido familiar, interesado, de “eso me suena”) y le impediría conservar el oído abierto, vigilante, y escuchar efectivamente.

Ya que resulta evidente que, al promover la figura autónoma del sujeto y su estructuración interior pensada a partir de sus facultades, el pensamiento occidental ha obstaculizado una capacidad de apertura semejante –salvo por un tratamiento reactivo y compensatorio en un plano místico–, ¿no es ya tiempo de buscar otras perspectivas? Pero la noción de disponibilidad sólo puede ser pensada como una manera de operar. Ars operandi: ya no separar lo ético y lo teórico de lo estratégico o, como sucede en el pensamiento chino, no separar la sabiduría de la eficacia. Es que, en China, la disponibilidad resulta ser el fondo mismo del pensamiento.

El libro se consigue aquí:  http://bit.ly/11oHnVI

Nota completa  publicada en Página 12: http://bit.ly/11s1bpF

viernes, 8 de marzo de 2013


NO QUEME SUS LIBROS IMPRESOS, LES QUEDA UNA LARGA VIDA.

Amantes de la tinta y el papel, recuperen el aliento. Los informes sobre la muerte del libro impreso podrían ser exagerados.

Desde que Amazon presentó su popular lector electrónico Kindle hace cinco años, los expertos han asumido que el futuro de la edición de libros es digital. Las opiniones sobre la velocidad del cambio desde la página a la pantalla han cambiado. Pero el consenso ha sido que la digitalización, luego de dominar la música, la fotografía y los mapas, se impondría con el tiempo también sobre los libros. Para 2015, un experto en medios predijo hace unos años, los libros tradicionales habrían desaparecido.

Media década después de la revolución del libro electrónico, sin embargo, el diagnóstico de los libros tradicionales de repente parece más alentador. Los libros de tapa dura están mostrando una resistencia sorprendente. El crecimiento de las ventas de libros electrónicos se está volviendo marcadamente más lento. Y las compras de libros electrónicos de hecho se están reduciendo, en momentos en que los consumidores eligen en cambio tabletas multipropósito. Quizás los libros electrónicos, en lugar de reemplazar los libros impresos, terminarán cumpliendo un rol más parecido al de los libros de audio: un complemento a la lectura tradicional, no un sustituto.

¿Cuán atraídos se sienten los estadounidenses a los libros anticuados? Basta con observar los resultados de una encuesta del Centro de Investigación Pew divulgada el mes pasado. El informe mostró que el porcentaje de adultos que han leído un lector electrónico aumentó moderadamente durante el último año, de 16% a 23%. Pero también reveló que 89% de los lectores habituales de libros indicaron que habían leído al menos uno impreso durante los 12 meses anteriores. Sólo 30% reportó haber leído al menos un libro electrónico durante el último año.

Es más, la Asociación de Editores Estadounidenses informó que la tasa de crecimiento anual de ventas de libros electrónicos cayó de forma abrupta durante 2012, a alrededor de 34%. Eso sigue siendo una cifra saludable, pero es una marcada caída frente a las tasas de crecimiento de tres dígitos registradas en los cuatro años previos.

La explosión inicial de los libros electrónicos está comenzando a parecer una aberración. Los primeros en adoptar la tecnología, un grupo pequeño pero entusiasta, se pasó al libro electrónico enseguida y durante un período concentrado. Será difícil encontrar más conversos. Una encuesta de 2012 realizada por Bowker Market Research reveló que sólo 16% de los estadounidenses de hecho compraron un libro electrónico y que un abultado 59% afirma que no tiene "ningún interés" en comprar uno.

En tanto, el cambio desde los lectores electrónicos a las tabletas también podría estar afectando las compras de libros electrónicos. Las ventas de lectores electrónicos se derrumbaron 36% en 2012, según estimaciones de IHS iSuppli, mientras que las ventas de tabletas explotaron. Cuando se ven forzados a competir con los placeres fáciles de los juegos, videos y Facebook en aparatos como el iPad y el Kindle Fire, los libros electrónicos pierden gran parte de su atractivo. El hecho de que un libro electrónico no pueda venderse ni regalarse luego de haberlo leído también reduce el valor percibido del producto.

Más allá de las razones prácticas de la caída del crecimiento del libro electrónico, algo más profundo podría estar sucediendo. Quizás hayamos evaluado mal la naturaleza del libro electrónico.

Desde el comienzo, las compras de libros electrónicos se inclinaron de forma desproporcionada hacia la ficción, y las novelas representan cerca de dos tercios de las ventas. Las listas de libros digitales más vendidos son dominadas por novelas de género, como de suspenso o románticas. La lectura en pantalla parece ser particularmente adecuada para la clase de entretenimiento liviano que se ha vendido tradicionalmente en supermercados y aeropuertos como libros de bolsillo masivos.

Estos son, por diseño, los libros más fáciles de desechar. Los leemos con rapidez y no nos interesa conservarlos luego de terminarlos. Incluso nos podría dar un poco de vergüenza que nos vean leyéndolos, lo que hace que las versiones digitales anónimas sean más atractivas. El fenómeno "Cincuenta sombras de Grey" probablemente no se hubiera producido si los libros electrónicos no existieran.

Los lectores de textos de más sustancia, incluida la ficción literaria y la no ficción narrativa, se han inclinado menos hacia lo digital. Parecen preferir el peso y la durabilidad, los placeres táctiles, de lo que aún llamamos "libros reales", del tipo que se puede colocar en un estante.

Los libros electrónicos, en otras palabras, podrían resultar ser simplemente otro formato, un libro de bolsillo aún más liviano y desechable. Eso encajaría con el descubrimiento de que una vez que las personas comienzan a comprar libros digitales, no necesariamente dejan de comprar los impresos. De hecho, según Pew, casi 90% de los lectores de libros electrónicos siguen leyendo volúmenes físicos. Los dos formatos parecen tener propósitos distintos.

Tras haber sobrevivido 500 años de revolución tecnológica, el invento de Gutenberg también podría salir airoso de la ofensiva digital. Hay algo especial en un libro recién impreso y bien encuadernado que no parecemos ansiosos por dejar ir.

—Carr es autor del libro "The Shallows: What the Internet Is Doing to Our Brains".

Nota extraida de Wall Street Journal, publicada por revista Caplainforma Nº 185.

jueves, 28 de febrero de 2013


 Libro DELEGACION DEL PODER EN EL ENVEJECIMIENTO HUMANO,

LA DELEGACIÓN DEL PODER EN EL ENVEJECIMIENTO HUMANO. Teoría del legado y de la investidura del sucesor, de Osvaldo Bodni.


 Desde la segunda mitad del siglo XX la demografía humana tiende a un cambio constituido por una creciente población pasiva sobreviviente a expensas de un grupo activo en disminución constante. Aunque este fenómeno comenzó en la gran posguerra por la muerte de millones de jóvenes, se extendió por la prolongación de la vida y el control de la natalidad, a lo que debe agregarse la sustitución tecnológica de puestos de trabajo.
 
A partir de este fenómeno social absolutamente novedoso, de extensa superposición generacional, los abuelos clásicos comenzaron a claudicar en sus funciones legatarias y narrativas con sectores sociales en los que ocupan demasiado lugar. Hoy la nueva demografía se manifiesta también en las instituciones con problemas de distinto tipo, inclusive económicos, observándose cambios en la valoración social de las personas mayores, lo que conduce a una clínica de desidentificaciones tempranas cuando su empuje pulsional a la producción, la creatividad y el relato todavía es eficaz.
 
Cuando los sucesores declinan su función de receptores, algo frecuente en la aceleración actual, el destino de los legados, las capacitaciones y las experiencias se convierte en incierto, lo que pone en crisis el sentido de la vida justamente en su etapa de balance final. Esto se traduce por un lado en una psicopatología de neurosis actual, pero también en los intentos de sostener un poder, postergando su delegación, y convirtiendo la relación entre las generaciones en un doloroso vinculo de confrontación. 

viernes, 4 de enero de 2013

Ensayos para leer en las vacaciones

Cómo funciona el mundo, de Noam Chomsky

Con una lucidez excepcional y con argumentos poderosos y convincentes, Noam Chomsky pone al descubierto, en este libro, las realidades de la geopolítica contemporánea. Dividida en cuatro secciones –editadas originalmente como cuatro libros breves–, la obra se ocupa tanto de la política exterior norteamericana como de los efectos de la nueva economía global sobre la pobreza y el hambre, de la ecocatástrofe que el capitalismo está provocando, del fundamentalismo religioso, de la igualdad y las debilidades de la democracia y del efecto pernicioso de los medios masivos...

Más sobre Cómo funciona el mundo.



La historia como campo de batalla, de Enzo Traverso

Enzo Traverso reconstruye de manera magistral y desde una perspectiva crítica el panorama de las transformaciones que se encuentran en el centro de los debates historiográficos actuales. Aborda las grandes categorías interpretativas para echar luz simultáneamente sobre la riqueza y los límites de sus contribuciones o de sus metamorfosis. Interroga el comparatismo histórico, primero, estudiando los usos de la Shoah como paradigma de los genocidios, y después, poniendo en paralelo el exilio judío y la diáspora negra, dos temas centrales de la historia intelectual. Por último, analiza las interferencias entre historia y memoria, entre distanciamiento y sensibilidad de lo vivido, que afectan hoy a cualquier narración del siglo XX.
Más sobre La historia como campo de batalla.


Mitomanías argentinas, de Alejandro Grimson

Cómo hablamos de nosotros mismos. Alejandro Grimson se atreve a un original ejercicio de introspección: ofrece una lista abierta de mitos y los revisa uno por uno para hacerlos “caer”, para que muestren lo que tienen de vulnerable, de falso, de argumento insostenible, de repetición machacona. ¿Es cierto que los argentinos descendemos de los barcos, así como los mexicanos descienden de los aztecas? ¿Fuimos la nación más europea de América Latina y una maldición nos arrojó al basurero de la periferia? ¿Brasil o Chile están en el camino correcto y la Argentina no deja de cometer errores?

No importa que los mitos sean de derecha o de izquierda, religiosos o laicos, patrioteros o extranjerizantes: son bombas de tiempo que hay que desactivar. Grimson nos convence de que tener una mirada más compleja y cabal de nosotros mismos es un primer paso para construir una sociedad mejor.

Más sobre Mitomanías argentinas.



La poesía del pensamiento, de George Steiner

Del helenismo a Celan. En busca de la relación dialéctica entre la complejidad del pensamiento y la unidad estética de su estilo, George Steiner traza un recorrido por la totalidad de la historia filosófica occidental; desde los presocráticos, para quienes poesía y pensamiento eran una misma cosa, hasta Heidegger, en quien, por primera vez desde el griego helénico, renace el pensamiento que canta. Después de todo, en el refulgente latín de Descartes ya está su cogito; en la parodia flamígera de Marx, el ethos del comunismo, y en el estilo dramático de Platón, todo el coro del pensamiento occidental.                     
                  
Más sobre La poesía del pensamiento.


Salvar una vida, de Peter Singer

Por primera vez en la historia de la humanidad, en el mundo actual existen condiciones para erradicar la pobreza. Y, sin embargo, más de mil millones de personas viven cada día con menos dinero del que cuesta comprar una botella de agua. Ante esta situación absurda e intolerable (más intolerable aun porque es posible resolverla), Peter Singer utiliza, con su habitual claridad, fuertes argumentos éticos para mostrar que nuestra respuesta actual a la pobreza mundial no sólo es insuficiente sino también moralmente condenable.

Más sobre Salvar una vida.


El odio a la música, de Pascal Quignard

Desde eso que los historiadores llaman "Segunda Guerra Mundial", desde los campos de exterminio de Tercer Reich, ingresamos en un tiempo donde las secuencias melódicas exasperan. En todo el ámbito terrestre, y por primera vez desde la invención de los instrumentos, el uso de la música se ha vuelto coercitivo y repugnante. Amplificada hasta el infinito por la invención de la electricidad y la multiplicación de su tecnología, se volvió incesante, agrediendo noche y día en las calle comerciales de las ciudades, las galerías, los pasajes, los supermercados, las librerías, los cajeros donde se retire dinero, hasta en las piscinas, hasta a orillas del mar, en los departamentos privados, en los restaurantes, en los taxis en el subte, en los aeropuertos.

Incluso en los campos de la muerte.

Más sobre El odio a la música.

jueves, 3 de enero de 2013

Novelas para leer en vacaciones

La muerte del padre, de Karl Ove Knausgard

Karl Ove Knausgard está luchando con su tercera novela casi diez años después de que su padre se emborrachara hasta morir. Quiere que sea una obra maestra, pero le atormentan las dudas sobre su talento como escritor y se pasa los días imaginando epitafios nada halagadores para sí mismo.
 
Esta es la primera novela de las seis que conforman Mi lucha y que pueden ser leídas de forma independiente o como partes de un proyecto muy ambicioso. Karl Ove Knausgard se embarca en una exploración proustiana de su pasado y desmenuza la historia de su propia vida hasta obtener las "partículas elementales". El resultado es una historia universal de los combates (grandes y pequeños) que todos debemos librar en nuestras vidas, una novela tan profunda como absorbente que nos atrapa desde la primera página, escrita como si la propia vida de su autor estuviera en juego.   




La edad de la duda, de Andrea Camilleri

Con las primeras luces del alba, el comisario Salvo Montalbano se despierta sobresaltado por una pesadilla angustiosa. En ella, la capilla ardiente de su propio funeral se instala en su despacho y todos sus compañeros de trabajo le dan las condolencias por su reciente fallecimiento. Y lo peor es que Livia le comunica que no tiene intención de asistir al entierro, pues aunque lo ha amado tanto en vida, no puede "desaprovechar esa oportunidad". Pero las zozobras íntimas del comisario quedan en segundo plano cuando la llegada al puerto de Vigáta de un misterioso velero de lujo coincide con el hallazgo de un cadáver con el rostro desfigurado...
 



El traductor, de Salvador Benesdra
 


Una novela extraordinaria que con una prosa de tono lírico y una fuerza abrumadora retrata y reflexiona acerca del mundo del trabajo, el desbande sindical y la crisis de la izquierda en tiempos de ajuste neoliberal y menemismo, pero también acerca de las posibilidades e ironías del amor en medio de la desesperación y la impotencia. En palabras de Elvio E. Gandolfo, "una de las mejores novelas argentinas que se hayan escrito desde 1810".





Baila, baila, baila, de Haruki Murakami

En marzo de 1983, el joven protagonista de esta novela, redactor freelance todoterreno, después de pasar días sombríos, siente la necesidad de volver a ciertos escenarios de su vida para ajustar cuentas con el pasado.
Asesinatos, viajes a Hawai, pasajes a otros mundos y fiestas, se suceden al ritmo de la música que suena en la radio de su destartalado Subaru. Lo cierto es que, como afirma un enigmático personaje, todo está conectado. Porque sólo se regresa al Hotel Delfín para poder empezar de nuevo.
  

El comisario Kostas Jaritos se aburre. Está de baja, recuperándose de una delicada operación después de que, durante la investigación de un caso, le dispararan en el pecho. Por toda distracción, recibe algunas visitas, lee los periódicos y mira la televisión. Precisamente, una noche ve cómo, en un programa de entrevistas, el constructor Iásonas Favieros, que ha amasado una fortuna en los últimos veinte años y ahora está enriqueciéndose como nunca con las obras de los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, se suicida ante las cámaras y conmociona a todo el país.
 
Se desata un alud de noticias, hipótesis e incluso de comunicados de extrañas organizaciones, y Kostas, convertido en un ciudadano más, primero reflexiona y luego, todavía convaleciente, decide investigar. En esa Grecia preolímpica que se debate entre un pasado difícil de olvidar y la arrolladora modernidad, origen de muchos de sus futuros problemas, arranca este nuevo caso del comisario Jaritos.
 




Jasper Gwyn es un escritor. Vive en Londres y, verosímilmente, es un hombre que ama la vida. De repente, tiene ganas de parar. Tal vez de parar de escribir, aunque la suya no es la crisis que aflige a los escritores sin inspiración. Jasper Gwyn parece querer cambiar de perspectiva, llegar hasta el meollo de cierta magia.

Le sirve de apoyo, de cómplice, de asistente, una muchacha que va recogiendo, con rabiosa devoción, lo que progresivamente va siendo el misterio de Mr. Gwyn.

Más sobre Mr Gwyn aquí.